viernes, 8 de abril de 2011

Textos y publicidad, parte 2

Ante todo el asunto motivado por esta noticia y mis comentarios, valgan algunas aclaraciones.

Primero, referirme a un aspecto inicial: la frase “nada es inocente”. Quiero partir contando una experiencia. El hermano de un amigo me contaba que hizo su práctica en Codelco, El Teniente. Tenía que ver no sé qué proceso productivo. Millones de dólares en juego. Y las mezclas para formar el cátodo se hacían con una pala mecánica. Abajo, un operario, gritaba “no, échale un poquito más, como media taza más, ahí, ahí”. El personaje me relataba su sorpresa al constatar que, en una de las grandes minas de Codelco, con tantos millones en juego, las cosas pudieran hacerse tan artesanalmente, al ojímetro. Él imaginaba cosas hipertecnologizadas, automatizadas, ¡estamos hablando de la principal exportación de Chile! Y no.

¿A qué voy con esto? A que muchas veces nos formamos imágenes que el inconsciente colectivo trata como verdades absolutas. En negocios, nada es inocente. Precisamente me tocó ver esta semana que hay cosas que sí son inocentes. De acuerdo, quizás no por la bondad de las personas a cargo. A lo mejor fue que sencillamente no pensaron en ello. La talla más frecuente de estos días en mi pega dice relación con eso: “de haber sabido, cobro alguna platita”. Otro amigo me preguntaba, creyendo haberme entendido mal, si efectivamente era Santillana quien pedía a las empresas incluir las marcas, y no al revés. Se quedó atónito cuando le dije que así efectivamente era. Resulta que había hartas personas inocentes. Resulta que no todo era tan orquestado, maquinado, amañado, negociado. “Nada es inocente” resultó ser falso. No significa que todos todos sean buenos. Leer estos días en foros y comentarios que “es IMPOSIBLE que no haya plata de por medio, que no hayan mojado” ha sido loco. Es como que me digan que es imposible que yo sea Pedro Rupin. Lo imposible resulta que era posible. Es posible. Parodiando el comercial (que no me paga por decirlo), ¡era pavo!

Por lo anterior, me permito también mis dudas respecto al mundo de la publicidad. Que manipule nuestras mentes de manera que sea imposible escapar de ella, que aunque expliques mucho una publicidad detallando sus elementos e intenciones igual influirá sobre ti y te moverá compulsivamente al consumo… hmmmm. “Nada es lo que parece”. Incluso esa frase puede que no sea lo que parece. No estoy siendo ingenuo, todo lo contrario. Estoy siendo crítico incluso con lo que me parece más fácil creer.

Lo segundo es un tema práctico, que detalló hoy un diputado DC. El análisis de la publicidad es un contenido establecido en el currículum. Le digo más: se establece explícitamente que se debe hacer con “texto auténtico”, es decir, no inventado para la ocasión. Eso, definido así por la OCDE, PISA y otras tantas cuestiones a las que Chile ha adherido. Más allá de la discusión de si eso está bien o mal, los editores que hicieron el libro NO TENÍAN OTRA. Había que usar publicidad REAL, NO FICTICIA. Lavín no sabe esto o tiró una declaración para la gallá cuando dijo que los avisos reales se iban a sacar. El uso de texto auténtico se aprobó en el parlamento, se discutió (o debió hacerse, era su pega). O sea, no viene al caso aquello de “¿y por qué en Santillana fueron tan descriteriados de usar avisos reales?” Si hubo descriterio, fue al establecer esto para el año 2002, cuando el “gobierno de los empresarios” no estaba. Me acusarán de defender al gobierno actual, quizás. Amicus Plato, sed magis amicus veritas. (Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad).

(Paréntesis: esta noticia salió en Terra y creo que en ningún otro lado más. Trascendental en este tema y NINGUNO más la publicó. Aquí está http://www.terra.cl/actualidad/index.cfm?id_cat=1675&id_reg=1627650)

Otro aspecto de esto (y respaldado nada más que en mi experiencia), es que los cabros cachan las marcas. Si analizamos el slogan “si hablas Evidente, evidente que tienes más”, asociado a la marca de celulares “Evidente”… los cabros se van a distraer, les va a ser “Claro” de qué marca se trata. El slogan apunta a usar la marca con el significado que tiene la palabra en el lenguaje. Ok, se podrían inventar otros, pero soy profe, no publicista. Ok, podemos retocar publicidades, a riesgo de perder el mensaje y truco publicitario que efectivamente queríamos mostrar. Y es haaaaaaarta pega.

Lo tercero me da lata, porque implica meterse en hablamiento pedagógico que no me gusta para nada. Dentro de las habilidades intelectuales podemos distinguir distintos tipos. Para reconocer y comprender se trabaja con elementos directos, más palpables. Por ejemplo, para aprender a cocinar una receta, usted sabe lo que es una olla, los ingredientes, etc. Los tiene ahí. La habilidad de transferir tiene que ver con aplicar en otro contexto, con otros elementos, lo que usted aprendió con unos elementos. Por ejemplo, si sabe reparar un auto y aplica sus conocimientos reparando una moto, transfiere aquellos conocimientos antes aprendidos. Esta habilidad es más exigente intelectualmente, pues requiere establecer paralelos, analogías, separar planos de realidad, etc. Trabajar con publicidad real apunta a reconocer y comprender. El objeto de estudio es éste, concreto, real. Trabajar con publicidad ficticia, intentando que los cabros vean “avisos ficticios” y transfieran lo aprendido al análisis de publicidad real es, lógicamente, transferir.

continuación...

Trabajar con publicidad ficticia, entonces, requeriría que el cabro sepa distinguir aspectos de la realidad. Dicho en simple: si un cabro puede transferir, ya cacha que ver un afiche publicitario en una clase NO es que le estén haciendo publicidad. Es que la está estudiando. Luego, decir que “para enseñarles a comprender la publicidad y analizarla no es necesario utilizar publicidad real” supone que los cabros ya tengan algún criterio para separar las cosas. O sea, no se la creen toda. Si se la creen toda, si no pueden distinguir ver publicidad como materia de clase a someterse a la publicidad, no pueden aprender con publicidad ficticia y luego transferir. Si el cabro es básico, habrá que apuntar a reconocer y comprender. Y para que re – conozca, habrá que partir de lo que ya conoce. La misma palabra lo dice. La alternativa de publicidad real pero que no apunte a ellos implica una abstracción para analizar mensajes, códigos, etc. no dirigidos a ellos, para que luego los transfieran a aquellos que sí están dirigidos a ellos. Si son capaces de hacerlo, es que son más maduros (y menos ingenuos) de lo que creemos.

Lo cuarto tiene que ver con la publicidad como tal. La publicidad es, esencialmente, seducción. Instar subrepticiamente a hacer algo, que es un objetivo que no se declara explícitamente. Una pésima publicidad es “Tome Coca Cola”. Demasiado obvio. El análisis termina junto con terminar de leer la frase. Al seducir, una cuestión fundamental es que el objetivo final no sea evidente, o no hacerlo parecer evidente (de haber sabido esto en mi juventud, quizá me habría ido mejor con las mujeres). Entonces, una de las últimas cosas que haría un publicista sería evidenciar lo que pretenden sus mensajes, desarmarlo, analizarlo parte por parte… que es lo que se hace en una clase en que se analicen medios y publicidad. Pésima publicidad es convertirla en objeto de estudio. Precisamente, la desarma. Eso hace la unidad referida. De acuerdo, no sé si es la intención de quienes se les ocurrió que se viera como contenido, pero analizar una publicidad en clases la aleja bastante más de su objetivo que lo que le ayuda a cumplirlo. No imagino a alguien que quiera motivar a un grupo de personas decirles “Muchachos, les daré un discurso de motivación, apelaré a recursos emocionales fáciles e identificables”. Bueno, lo imagino, pero no creo que le vaya muy bien.

Lo quinto tiene que ver con lo anterior, y es el concepto de “placement” que explica en “El Mostrador” Rodrigo Uribe, Phd en Comunicación, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile e Investigador en Publicidad Infantil. Dicho en simple, Placement es meter publicidad en el “paisaje”, lo que hemos visto por ejemplo en teleseries cuando, dando un poco más de importancia a un acto tan cotidiano como tomar un café, por ejemplo, se logra mostrar la marca del café. Publicidad sin necesidad de tandas comerciales, metida en medio del programa. Plantea que estos avisos publicitarios en los libros son “placement”. Su título es “Un momento amigos y ya volvemos… con la materia del curso”.

Buen chistecito. Onda vamos a comerciales en medio de la clase. Apunta a que los cabros no saben hacer esa separación. Que saben distinguir, cuando ven monitos, que se fueron a comerciales, pero que ante el placement no cachan como actuar, no distinguen. Me parece raro, pero bueno, él es el experto. Pero lo que me parece más raro, y que deja sin sentido su columna, es que precisamente la materia del curso… son los comerciales. “Un momento amigos y ya volvemos, vamos a comerciales y seguimos viendo los comerciales”.

A ver. Placement es camuflar publicidad. Y en los libros de texto se les camufla convirtiéndolos en objeto de estudio, enfocándose en ellos, analizándolos. Con ese camuflaje… es como disfrazarse de detective para infiltrarse en una banda de narcos. Pasa re piola. Capaz que te contraten en la CIA. Leí el artículo completo, pero como que con leer el título caché que algo no andaba bien…

Le digo más: cuando uno inventa problemas de matemáticas, está prohibido usar marcas. Prohibido. Así. “Pedrito comparaba los precios de las leches A y B” Poner marcas allí sería placement. Justamente lo que no se hace.

Para terminar, y en esto reconozco incapacidad propia para comprender: me parece tan raro que se hable de los efectos nefastos de la publicidad, de su apología al consumismo, y la opción sea no verla, verla de refilón, con ejemplos falsos, etc. Si un tema es muy serio, considero que amerita precisamente abordarlo seriamente, directamente. Para evitar peleas y conflictos ideológicos, podríamos estudiar, en lugar de historia de Chile, la historia de cualquier otro país. Total, se logra el objetivo de ser crítico, de analizar la historia, de contrastar fuentes… puedo estar forzando la cosa, pero no tanto. También, a mis doce años, me habría sentido profundamente despreciado por mis padres si hubiesen decidido “protegerme” de la publicidad en el colegio exigiendo que no viera publicidad real en clases. Cuando estaba en sexto básico, tuve que leer una novela sobre la guerra civil española que tenía algunos relatos crudos (bien poco, la verdad). En la prueba, las notas fueron espantosas, y muchos culparon de ello a que el libro era demasiado fuerte. Paralelamente, las películas más vistas entre mis compañeros y yo eran Robocop y Terminator, y los videojuegos de pelea la llevaban. Sentí que realmente mis compañeros eran muy buches al poner esa excusa.

miércoles, 6 de abril de 2011

Soy editor de Santillana

Soy editor de Santillana, y ha sido mejor tomarlo a la talla. Para eso, no hace falta ni que me lo digan: he hecho afiches del editor de lenguaje con publicidad de Claro, lo he subido al columpio, le he dicho coimero. Hemos tirado la talla con la compañera encargada de autorizar las marcas… pero de pronto, no puedo evitar pensar que allá afuera todo esto no es talla…

Los editores de lenguaje me caen muy bien. Son buena gente, trabajan de ocho y media a seis y media, y harto duro. No han recibido un peso por poner marcas en la unidad en que analizan la publicidad. Ni uno. Más aun: en ocasiones han debido esperar harto, no pueden hacer una actividad porque no hay autorización. La encargada de documentación conversa y se ríe, pero la veo afectada: ha tenido que tramitar harto, mandar muchos mails, quizás ir a la empresa a pedir que nos dejen usar un slogan. Sabe muy bien que no es la empresa la que ha pagado por ser incluida, sino que se le ha pedido que ceda sus derechos. Ella trabaja en eso. Por lo mismo, que todos los medios durante todo un día digan que, en el fondo, su trabajo no existe, no debe dejar de ser un poco amargo. La ayudante comenta cómo su mamá le dijo ayer “pero si yo te he visto a ti buscando publicidades cuando lees el diario, recortando…”. Todos ellos han trabajado duro, y en radios, periódicos y la televisión se insinúa que los han mojado, que reciben dinero. Se han deslomado. Eso no me lo contó nadie, lo sé y lo he visto.

Se han esmerado para hacer, como se pueda, en el tiempo que se tiene, con los requerimientos de todo tipo; un libro que aborde los contenidos que no han elegido. No han incluido volantes, cupones de descuento ni cosas por el estilo como muchos han ironizado (y algunos incluso creído). Han utilizado publicidad real para trabajar la unidad de… medios y publicidad. No son cerdos capitalistas, no son estalinistas del consumismo… son mis compañeros de pega, son trabajadores de clase media.
Mi intención original era escribir algo sobre los medios de comunicación y su rol, pero ya habrá tiempo para eso. Suelo ser más intelectual para escribir, pero hoy tuve miedo y necesito hablar de sentimientos. Hoy tengo miedo. En los medios de comunicación están pateando en el suelo a compañeros míos, con acusaciones FALSAS. La gallá está prendida, los ningunean, los tratan de coimeros. Los están difamando, están menospreciando su trabajo brutalmente. Nadie se ha dado la pega de verificar, casi nadie ha visto realmente el dichoso libro. Tratar mal a quienes hicieron el libro es gratis. Están mojados, qué duda cabe. La mínima rigurosidad de probar lo que se afirma con evidencias no existe.

Veo posteos en facebook hablando de la manipulación que se haría con los libros sobre nuestros niños, metiéndoles publicidad y consumismo en el mismísimo libro del colegio. El horror ante la manipulación de los medios de comunicación y la educación de nuestros hijos. ¿Y alguno de los que postea y pega la noticia se dio la pega de verificar, de ver el libro, de averiguar un poquito más? Para qué, debe ser verdad, total, es una gran empresa. Además, lo dicen en Twitter, así que debe ser cierto. Lo dijo éste en la radio, lo dijo tal en la tele, y ese compadre siempre dice las cosas como son. Hay que sacar a la luz lo que los “medios oficiales” no se atreven a decir. Para huir de la manipulación de los libros de texto, de la obscena inclusión manipuladora de la publicidad, una masa de personas ha decidido alegremente rendirle pleitesía a una obscena manipulación periodística de medios que, por escribir más duramente, para la agilá, parecen más creíbles... Defienden a los niños en la sala de clases porque “creen todo lo que pasa en una clase, todo lo que dice en un libro”… y deciden creer todito lo que “un medio alternativo” dijo. Esto es delirante.

Las redes sociales han hecho el resto. Parece que no hemos constatado que en estos tiempos, la información debe ser ultra responsable. Lo que diga un diario crecerá exponencialmente, y luego no se puede parar. Ahora es talla, lo sé. Mis compañeros aun no han tenido problemas, por suerte, pero podrían tenerlos y ahí la talla se acabó. ¿Y si a uno por allí después no le dan pega, porque fue el que coimeaban en Santillana? ¿Y si la editorial hubiera decidido, para salvar su prestigio, despedir al autor supuestamente coimeado? ¿Tan lejano es un escenario así? ¿Qué harán los que crearon la avalancha? ¿Se van a lavar las manos, porque esas son las consecuencias que trae el compromiso con la verdad? Para cuando eso pase, esto estará olvidado, nadie lo recordará.

Escucho en las noticias que un muchacho, víctima de bullying, se ahorcó. La periodista llama la atención respecto a como tantas veces se toman a la ligera las agresiones como “cosas de niños”, hasta que ya es demasiado tarde. Los medios de comunicación están haciendo bulliyng, obscenamente. Si solo fuera a la empresa en la que trabajo, poco me importaría. Pero se está agrediendo a personas, a compañeros míos, a trabajadores. Se los está agrediendo con MENTIRAS, con insinuaciones que tiran la piedra y esconden la mano, sin ningún rigor. A estas alturas, dejando nula posibilidad de defensa, pues el daño ya está hecho.

Tengo miedo. No solo porque quizás, parafraseando a Bertold Brecht, “cuando vengan por mí ya sea demasiado tarde”. Tengo miedo que la “democratización” de la información posibilitada por las redes sociales termine siendo finalmente un fascismo de la masa, con verdades igualmente oficiales, demoledoras, excluyentes y sin espacio para la disidencia. Y que la masa se entregue alegremente a esa dictadura, como ya lo está haciendo en este caso. Y como siempre en estos casos, la responsabilidad se diluya cuando pase algo grave y todos nos lavemos las manos, por supuesto. Hoy me ha tocado de cerca, mañana puedo ser yo. Tengo miedo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Karadima y el abuso

Dentro de las muchas aristas del caso Karadima, hay algunos aspectos comunes a las situaciones de abuso que me parece interesante abordar.

Lo primero tiene que ver con la naturaleza del abuso. Karadima fue un experto en crear una imagen, un halo de superioridad y bondad, que fue la plataforma que le permitió perpetrar sus abusos sexuales. El abusador de su tipo utiliza su autoridad moral para anular la voluntad del abusado –lo que constituye en sí mismo un abuso- para hacerlo vulnerable. Pero más allá de la autoridad, provoca en él una confusión entre lo bueno y lo malo. Para la víctima resulta inconcebible que alguien reconocido socialmente por su bondad, un personaje que incluso ha aconsejado y apoyado espiritualmente a él y a muchos otros, sea capaz de algo malo. Tanto así, que llega incluso a asumir para sí la culpa de las situaciones vividas, espontáneamente o por inducción del abusador. James Hamilton cuenta cómo Karadima lo instó a confesarse luego de haber abusado de él; y al acceder a hacerlo, de alguna manera, asumió una culpa en el hecho. Puede que este daño haya sido más profundo que el manoseo en sí.

Por el abuso psicológico perpetrado, Hamilton fue incapaz de de asociar el mal a Karadima. El proceso es el mismo con los fieles que han defendido al sacerdote, incapaces de ver su humanidad, de soportar siquiera una insinuación respecto a conductas desviadas por su parte. En este sentido, los jóvenes abusados y los fieles que lo defendieron –y los que aun lo defienden- son víctimas también del mismo abuso por parte de Karadima. No es descabellado pensar que los jóvenes tocados, besados o abusados en forma física estarían igualmente convencidos de la inocencia de Karadima si no hubiesen sido ellos mismos los vejados, quizás también tratarían de mentirosos a quienes lo acusaran. La misma convicción fanática respecto a la bondad de Karadima que ha llevado a tantos a defenderlos a brazo partido, fue la que pavimentó el camino a ser manoseados, la que les generó aquel paralizante desconcierto que permitió perpetuar los abusos. Es preciso, para una sanación cabal en este caso, mirar también a los defensores de Karadima como víctimas, con la misericordia y lucidez que corresponde –sin renunciar, por cierto, a instarlos a ver la realidad-.

Lo segundo tiene relación con lo anterior, respecto a la confusión entre el bien y el mal. Un abusador se granjea la confianza con muchas obras de bien, objetivamente buenas. Debe ser torturante para quienes hayan ido a retiros con Karadima, que hayan recibido de él palabras significativas y profundas, preguntarse hoy si son verdaderas, si es posible que un farsante y malintencionado haya sido capaz de decir palabras sabias, de brindar apoyo y consuelo. La falacia de pensar que todo lo que hiciera Karadima era bueno y noble –la falacia que facilitó sus abusos – es tan destructiva y falsa como asumir que todo lo que realizó fue malo. Lo bueno que haya podido hacer Karadima por otros es bueno por derecho propio, independiente de sus intenciones, de la misma manera que una mala acción hecha con buena intención puede ser efectivamente una mala acción. De ninguna manera lo bueno que haya hecho compensa ni justifica sus abusos, como tampoco sus malos actos convierten en malo lo objetivamente bueno que haya podido hacer por otros.

Quizá la sanación definitiva de sus víctimas, de cualquier tipo, pase por ser capaces nuevamente de valorar en forma objetiva lo bueno y lo malo, independiente de su figura. Hacerles desechar todo lo bueno recibido, solo por provenir de él, puede ser el último y más duradero daño que les realice, de la misma forma que ensalzar e idolatrar a personas hasta el fanatismo se convierte en campo fértil para los abusos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Pensar que antes esto era chiste



Es notable el uso del contexto, por parte de la Chilindrina: si el problema está contextualizado con Don Ramón, esa es la respuesta.

Es notable que, si se pone en una clase de didáctica de la matemática en una Universidad, le encontrarían razón a Quico. De hecho podría asegurarse que, si se le pregunta con manzanas, contesta bien.

martes, 11 de mayo de 2010

HCP




La matemática no sirve para nada, y quizás allí radique su belleza más sublime. En su rigor y formalidad, en su independencia del mundo material, en su forma de despojar la verdad de adornos para mostrarla en estado puro, está la belleza extrema que se muestra al que tenga el tesón para buscarla. Nunca habría sido consciente de esto si no hubiera tenido la suerte de conocer a Don Hernán Cortés Pinto.

Don Hernán solía repetir lo que se contaba de Pythágoras, cuando un día, enseñando en su escuela, un hombre rico le preguntó para qué le servía tanta demostración. Pythágoras llamó a su esclavo, le hizo traer la bolsa de dinero y le dio unas monedas al hombre, para que sintiera que su visita a la escuela era útil. Don Hernán manifestaba el mismo pythagórico desdén hacia quienes se escudaban en que el resultado estaba bien, buscaban aplicaciones o querían llegar rápido a la resolución de problemas, como si éstos justificaran la matemática. Don Hernán era tan distante de ellos como lo sería Mozart de un reggaetonero. No veo en su actitud poco tino, falta de vocación o incapacidad didáctica, cosa que de seguro afirmarían los teóricos de hoy. En el rigor y la vehemencia de Don Hernán parecía haber, muchas veces, brusquedad, pero no era sino el apasionamiento propio de quién ha experimentado la sensación de plenitud con lo que enseña y desea compartirla con otros tal y cuál es – que si no, los está traicionando-. Era consciente que el camino del matemático está lleno de cantos de sirena, de charlatanes que descubren una y otra vez la importancia del aire en la respiración y quieren cubrir con sus discursos y estudios la propia falta de formación matemática, discutiendo si hacer problemas con tomates o con dulces, de trivializadores que despojan a la ciencia de su sentido más sublime, privilegiando los resultados por sobre el camino para llegar a ellos, ofreciendo entretención por sobre la contemplación de la belleza. Don Hernán sabía de ese placer espiritual que brinda la ciencia y buscaba compartirlo, consciente de que para ello necesitaba acrisolar a sus alumnos aun a riesgo de ser juzgado mal, consciente de que el acto de amor más puro de un maestro a sus alumnos no es acomodarles las cosas sino decirles la verdad. “Yo sé que esto es difícil y que ustedes tienen mucho que estudiar. Lo sé, pero no puedo mentirles, esto es lo que deben saber”.

Gracias a Don Hernán aprendí que la matemática requiere y desarrolla virtudes, que brotan al entregarse a su estudio. En la soledad de un escritorio, frente a las hojas rayadas de una demostración, el matemático sabe en su fuero interno si lo que ha hecho es correcto o no. La victoria en matemáticas sólo puede ser conseguida con armas limpias. Incluso aunque uno pudiera engañar a otros, jamás sentirá la satisfacción espiritual de quien demuestra correctamente lo que se propone, y será siempre descubierto. El amor por la verdad que desarrolla quien demuestra, la humildad del que debe reconocer cuando no puede y el esfuerzo del que persiste son frutos espirituales en un matemático, una suerte de purificación necesaria para la ruta. Cuánto de lo que soy humanamente se lo debo a Don Hernán.

Cuánto tengo que agradecerle, Don Hernán, cuánto le debo. Aunque la impronta que espero que haya dejado en mí me ha traído, como profesor, más fracasos que alegrías. Dentro de su lucidez me dijo un día “Usted va a ser profesor. ¡Va a sufrir, va a sufrir mucho! ¿Y sabe por qué? Porque Usted va a ser como yo”… Cuánto le agradezco, si así ha sido. Cuánto ha valido la pena, a pesar de todo. Cuánto quisiera que aun estuviera, con su delantal y sus tarjetas, con la tiza y maletín, con la claridad de siempre, mostrando a los innovadores que hay cosas que no pasan. Adiós Don Hernán. Hace tres años que se fue y no pude despedirme; al menos ahora hay una cosa menos que le debo.

viernes, 2 de abril de 2010

Reflexiones de Viernes Santo

Me pregunto cómo habrá sido para Jesús ser un reformador de su propia religión. Así como María no rezaba el Rosario, Jesús no era cristiano, era judío. Me puse a ´pensar hace unos días que, realmente, Jesús venía a darle cumplimiento a la promesa de Dios al pueblo judío, y los propios judíos no lo recibieron. Si todo hubiese transcurrido “normalmente” (si cabe lo normal en los planes de Dios), Jesús debería haber sido bien recibido por los sacerdotes, que deberían haber aprendido de su mensaje. En resumen, judaísmo y cristianismo habrían sido una sola religión, no dos. Cuando veo a católicos desmerecer a Iglesias protestantes, muchas veces apelando a la antigüedad de la Iglesia Católica, no puedo evitar pensar en que los judíos deben haber dicho lo mismo de los cristianos en sus inicios.

Imagino los comentarios que los vecinos le harían a María a la salida de las sinagogas: “tu hijo no respeta las tradiciones, tu hijo se junta con prostitutas, tu hijo no guarda el ayuno, trabaja el sábado, toca a los leprosos, no se lava las manos…”Imagino que debe haber sido duro para Jesús comenzar a encontrar podredumbre en su religión, ver testarudez, deseos de grandeza, mezquindades, hipocresía. Lo imagino preguntándose si había que buscar mejorar su religión “desde adentro” o dar el paso más rupturista e ir a la pelea. Acogiendo a quienes quisieran sumarse, pero emprendiendo un camino distinto generando un Cisma en el judaísmo, al fin y al cabo.

Jesús habla poco del infierno, y muchas veces lo hace en parábolas. La única vez, creo, que lo hace directamente hacia alguien, es contra los fariseos y los maestros de la ley de su tiempo. A partir de los escándalos de pedofilia del último tiempo, releía el capítulo 23 de San Mateo, de lejos lo más duro que dijo Jesús, y es escalofriante lo actual que suena: “Lían fardos pesados, difíciles de llevar, y se los cargan en la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con el dedo. Todo lo hacen para exhibirse ante la gente: llevan cintas anchas y borlas llamativas en sus mantos. Les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas; que los salude la gente por la calle y los llamen maestros. Vosotros no os hagáis llamar maestros, pues uno solo es vuestro maestro, mientras que todos vosotros sois hermanos. En la tierra a nadie llaméis padre, pues uno solo es vuestro Padre, el del cielo. Ni os llaméis Rabbí, pues vuestro Maestro es uno sólo, el Mesías.(…) ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de Dios! ¡Vosotros no entráis ni dejáis entrar a los que lo intentan! ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que devoráis los bienes de las viudas, mientras hacéis largas oraciones para que os tengan por justos! ¡La sentencia para vosotros será más severa! ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis merecedor del fuego el doble que vosotros!(…) ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la lealtad! ¡Eso es lo que hay que observar, sin descuidar lo otro! ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os bebéis el camello! ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa y así quedará limpia por fuera! ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros encalados: por fuera son hermosos, por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de impurezas! Así también vosotros, por fuera parecéis honrados a la gente, por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”. Viendo en estos días a Santidades, Excelencias, Monseñores y Príncipes de la Iglesia vestidos con fajas anchas y discutiendo cómo se encubrió la inmundicia por fuera, se me hiela el corazón leyendo esto.

¿Qué le puedo decir yo a quiénes, a montones, deciden abandonar la Iglesia? ¿No es lo que en su momento hizo Jesús? ¿Qué le digo a quienes deciden, eclécticamente, quedarse con algunos modelos cristianos, pero mandar a la mierda a la Iglesia, el Vaticano, los católicos, y lo que se le parezca? ¿Decirles que hay católicos sinceros de corazón, honestos, que buscan seguir a Jesús? También en tiempos de Jesús había judíos sinceros de corazón, honestos y buenos, como Nicodemo y José de Arimatea. No es fácil encontrar respuestas frente a una realidad que nos abruma y entristece.

Nuevamente, como tantas veces, mirar a Cristo crucificado permite esbozar una respuesta. Contemplar a un Jesús fracasado, abandonado por todos, me hace ver que Jesús sabía, porque quiso encarnarse entre nosotros, de nuestras debilidades humanas. Jesús, observando la cobardía y debilidad de Pedro, lo nombra Pastor de sus hermanos, aun sabiendo su vulnerabilidad ante el Maligno “Simón, Simón, mira que Satanás te ha pedido para sacudirte como al trigo” (Lc 22) Después de momentos preciosos con sus discípulos, la madre de dos de ellos le pide que les asegure un lugar en el Cielo. En el momento decisivo de su vida, se duermen y no lo acompañan. Y con todo eso, no opta por llevarse a un grupo de aventajados al desierto, sino que sigue con los que escogió. Convencido como estoy de que nuestra Iglesia necesita un remezón fuertísimo, veo que Jesús amó nuestras debilidades humanas, y así y todo nos escogió para que estuviéramos con Él y mandarnos a predicar. Cuántos más capaces, más comprometidos y más sabios habrá habido en su tiempo, y quiso escogerlos así, imperfectos, cobardes y débiles. Sea cual sea el camino, creo que no irá por el lado de decir “creo en Jesús, a mi manera, no me importa lo demás”. Condenar y enmendar la soberbia de creernos únicos portadores del mensaje de Cristo debe ir, necesariamente, de la mano de asumir que la cosa es entre todos, que seremos proclives al pecado, y desde allí hay que buscar. El mismo Dios es quien quiso hacernos partes de su proyecto, como su más grande gesto de amor.

Cuando digo todo esto, quisiera dejar en claro asumir nuestra debilidad humana no significa aceptar la pedofilia. Pedófilos habrá en instituciones de todo tipo mientras haya pedofilia. El pecado acá es la soberbia que hace pensar en la imagen antes que en las personas, en querer ocultar para tapar los escándalos. Soberbia que nace de creernos mejores que los demás, que nos hace crear una imagen y vender nuestra alma a fin de conservarla, soberbia a la que todos estamos expuestos. Con menos soberbia habría sido tanto más fácil tomar las decisiones correctas.

El mensaje de Cristo es común a muchos de los credos del mundo. Quizás la gran diferencia está en que creemos en un Dios que quiso ser uno de nosotros, conocer nuestras miserias y amarnos con todas ellas. La fidelidad a Cristo habrá de pasar, necesariamente, por una búsqueda comunitaria de Él. Esto siempre trae el riesgo del extravío del camino y las penurias de toda organización humana, pero no hacerlo nos lleva, finalmente, a olvidar lo más decisivo de Cristo: que se hizo uno de nosotros, con nuestras bellezas y nuestros horrores, y por nosotros quiso morir. Alejarse de esto puede que nos haga mejores seguidores de su mensaje, pero nos hace también dejar de lado su mayor acto de amor, precisamente el haberse encarnado entre nosotros.

miércoles, 31 de marzo de 2010

A propósito de sacerdocio y pederastia

Usualmente, los abusos sexuales contra niños no incluyen violencia física. El pederasta prefiere, antes de hacer ruido con el uso de la fuerza, persuadir y ocupar la ventaja de su condición de adulto muchas veces amparado en la autoridad y ascendencia que le da un cargo o la imagen pública de la que goza. Esto provoca en la víctima una confusión respecto a lo bueno y lo malo –no es posible que alguien tan bueno haga algo malo conmigo- y provee al victimario de una magnífica coartada: nadie o casi nadie estará dispuesto a creer la denuncia de un niño contra una persona reconocidamente de bien; suelen operar en estos casos las defensas del inconsciente que tienden a negar la posibilidad de que alguien en quien se confía tanto pueda ser capaz de tales atrocidades. Por otra parte, esta sensación de dominación y superioridad es parte esencial de la excitación que siente el pederasta, como parte misma de su perversión.

Dentro de las muchas aristas que debe abordar la prevención de estos horrores, hay una que debe ser considerada de manera muy especial por la Iglesia Católica. La sacralización de la figura del sacerdote es terreno muy propicio para ser usado por abusadores, convirtiéndose en un método efectivísimo de intimidación hacia las víctimas. Pienso en cuántos de los niños abusados por Marcial Maciel se habrán sentido acaso culpables por pensar mal de quien era visto por muchos como un santo. Sin ocultar el evidente y culpable encubrimiento de muchos, otros tantos habrán sido –de buena fe- incapaces de creer algo malo de su fundador.

Del respeto y el agradecimiento a la vida consagrada se pasa rápidamente a la ceguera y la soberbia, olvidando el sermón que, quizás, sea el más duro pronunciado por Jesús, respecto a los sacerdotes y fariseos. En el capítulo 23 de San Mateo, les trata de hipócritas y les recrimina sus deseos de alabanza, de ser respetados y llamados Maestro: “Mas vosotros no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos” (Mateo 23, 8-9). La debilidad humana, esgrimida hoy para suavizar las acusaciones o justificar reacciones, debió haber sido desde siempre reconocida como llamado a la humildad y la cautela, que hoy podría haber ayudado a evitar tanto dolor.
Los últimos escándalos en la Iglesia, la cuaresma y la Semana Santa pueden ser una oportunidad de retornar a la humildad tan necesaria, no sólo para vivir más profundamente el seguimiento de quien se fijó en los humildes y sencillos, sino también como una forma de prevenir horrores como los vividos. Para los sacerdotes, meditar los diálogos de Jesús y Pedro en la pasión, donde con amor y dureza le recuerda su debilidad humana, y consciente de ella lo unge como Pastor de sus hermanos. Para los fieles, toca ser como el siervo que, tras los generales romanos aclamados luego del triunfo, debía murmurarles constantemente “Memento mori”, “recuerda que eres mortal”. La realidad actual nos urge a hacerlo pronto.

sábado, 6 de marzo de 2010

Gracias de nuevo... CHILE, CARAJO!!!

Queridos amigos:
Esperaba destinar el fin de semana pasado para recopilar fotos y redactar un mail de agradecimiento por toda la ayuda que nos prestaron para la realización de nuestro Primer Campamento Intergrupos REUNE 2010. Se dieron las cosas para que ahora, en medio de la pena por el terremoto, tenga la ocasión de hacerlo.

Es raro contarles de una alegría en medio de toda la tristeza de un país devastado. Pero quisiera que sea también un signo de esperanza. Estos días han sido un tiempo de revelarnos a nosotros mismos muchas realidades ocultas: la ignominiosa pobreza en que viven tantos, el egoísmo y el interés que derivaron en saqueos y robos, la falta de escrúpulos de quienes construyeron sin estándares necesarios, la fuerza de quienes luchan hoy, como han luchado toda su vida, por ponerse de pie.

Desde Quilicura y La Legua, cerca de sesenta niños creyeron que se merecían un campamento de primera. Niños que creyeron que así debe ser nuestro país, que alcanza para todos, que los panes y los peces se multiplican cuando se comparten. Niños que, en medio de muchos horrores cotidianos que les toca vivir, decidieron que quieren y pueden vivir algo diferente, y dedicaron sus mejores esfuerzos para ir a un campamento de gran nivel. ¿Qué sería de nosotros si no creyéramos en las luces y sombras de nuestra humanidad? ¿Qué sería de nuestro país –detesto la expresión “este país”- si no hubiese, junto a delincuentes y saqueadores, personas con capacidad de soñar y amar, de postergarse a sí mismas para que otros tengan? Quiero compartir y agradecer esta luz de esperanza en esta tierra nuestra que tanto lo necesita hoy.
Durante una semana, estos cabros se sintieron queridos. Tuvieron un campamento de tanta calidad, en un lugar tan lindo y digno como los que más tienen. Gozaron de actividades y de la belleza de nuestro país. Todos ustedes han sido testigos de las miserias que somos capaces cuando algo nos azota. Quiero contarles que otro Chile es posible, y lo fue durante esa semana. Quiero contarles que contribuyeron con un poquitito a que haya cabros que se formen en el scoutismo, y estén dispuestos a dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontraron. Estos cabros hicieron su raid, caminaron y caminaron para demostrar que es posible vencer las dificultades, que es posible confiar en el otro. ¡Cómo sueño que eso sea lo que se lleven a sus poblaciones, a sus colegios, a sus familias! ¡Cómo sueño que en unos años más habrá sesenta hombres y mujeres chilenos más que testimonien que es mejor compartir que acaparar, que vale la pena confiar en los demás! Sería ése el éxito definitivo de este campamento. Gracias a ustedes, es posible que esta semilla al menos haya sido sembrada. Gracias a ustedes hoy está viva la esperanza de una marca indeleble en el corazón de estos cabros.

Quiero agradecerles de corazón lo que han hecho por estos cabros. No todo es ideal. Muchos esfuerzos, muchas confianzas pueden verse muchas veces defraudadas. Pero de alguna manera sabemos que vale la pena. Para quienes creemos en Cristo, es la fe en un Dios que quiso hacerse hombre entre nosotros, con nuestras bellezas y nuestras miserias, y quiso por lo mismo amarnos a concho. Les doy las gracias por haber amado a concho en cada uno de sus aportes, del tamaño o monto que fuese. Les aseguro que apenas pueden dimensionar lo mucho que hicieron.

Me da un cierto pudor escribirles esta carta. Se llevarán el mensaje que les escribo yo, cuando quienes soportaron el peso de esta tarea fueron otros: Daniel, Pedro, Dominique, Luli, Jorge, Angelo, Paty, Rafa, Ayleen, Daniel. Ellos soportaron las horas de trasnoche, de esfuerzo, de penas, de alegrías sobrecogedoras. Por medio de este mensaje que les envío, les transmito el sueño inmenso: es posible soñar, es posible creer, es posible levantar la cabeza y caminar. Que queremos que otros cabros gocen tanto del scoutismo como nosotros lo hemos hecho, y que es posible contagiar a otros con este sueño. Y soñamos que estos cabros sean parte de los que mañana construyan un país mejor.

Un abrazo apretado y cariñoso a cada uno de ustedes. ¡Ah! Les envío este video de agradecimiento por este campamento.
http://www.youtube.com/watch?v=fPqljDvLdeQ

Pedro Rupin Gutiérrez
Presidente Red Unión Escultiva - REUNE

domingo, 17 de enero de 2010

Gracias!!!

Queridos amigos

Tendría tantas cosas que decirles, a unas horas de partir a este campamento tan anhelado. Me veo otra vez, frente al computador, a unas horas de partir, como tantas otras veces me tocó hacerlo en La Legua, como pensé que no iba a volver a tener la oportunidad de hacerlo.

Quizás debería enviarles ahora una nota de saludo y agradecimiento como presidente de la Corporación Reune, pero ya llegará el momento de hacerlo. Hoy quiero hacerlo a nivel personal, con el corazón lleno de gratitud por tantas cosas que hoy puedo volver a vivir.

Hace justo diez años mi vida dio el giro que la sigue definiendo, en gran medida, hasta el día de hoy. En un retiro en Hospital Mariano Puga me propuso formar un grupo scout en La Legua, que en ese momento fue la posibilidad de concretar mis anhelos de contribuir a dejar el mundo un poquito mejor de cómo lo encontré, y encaminar un poco más mi discernimiento vocacional, a mis diecinueve años. Empezó una historia que me llevó a dejar mi casa, que me llevó a poner mi vida entera en una causa, que se vio dramáticamente interrumpida en 2005, que pude retomar en 2008 gracias a que otros se hicieron cargo de esta obra y otro gran amigo emprendiera un nuevo rumbo, con el Grupo Newen Kimn de Quilicura. Hoy apenas puedo creer que estoy a punto de partir de campamento con estos Grupos.

Les quiero dar las gracias a todos, quiero abrazarlos a todos. A partir de mañana habrá muchos cabros, pobladores, disfrutando de un campamento. No puedo evitar pensar en el cabro brutalmente golpeado hace unos días, cuya golpiza representa todo lo que detesto del scoutismo que tanto quiero, todo lo contrario a lo que queremos realizar. Cómo quisiera que un campamento realmente enriquecedor para los cabros que parten mañana sea una manera de reinvindicar también la profundidad de un movimiento susceptible de caer tanto en manos de imbéciles como de auténticos formadores –como todo en la vida-. Les quiero dar gracias por haber creído en este sueño junto a nosotros. En este día de elecciones, he reflexionado mucho respecto al papel que nos toca a cada uno para construir el mundo que queremos. Y me convenzo que la construcción de un mundo más fraterno no vendrá desde los gobiernos, no vendrá desde los poderes. Vendrá de la acción que tomemos cada uno de nosotros por compartir un poco lo mucho que hemos recibido con quienes no han sido tan favorecidos. Montones de leyes pueden crear buenos marcos, muy importantes, no cabe duda, pero un mundo con más humanidad y más justicia tendrá que venir por un espíritu que nos haga mirarnos de manera más fraternal. Les quiero agradecer porque con su ayuda muchos cabros van a disfrutar un campamento de calidad, porque tantos de ustedes fueron capaces de compartir para ayudar a que disfruten unos cabros que nunca han visto. Porque ese apoyo que nos han dado es una forma de ir construyendo un mundo un poco mejor. La justicia verdadera tendrá que comenzar desde la decisión de todos de compartir lo que hemos recibido.

A título muy personal, quiero agradecerles porque este campamento me hace volver a comenzar, a ponerme en ruta otra vez. Cuando mi período en La Legua terminó, sentí el dolor de lo que se termina sintiéndolo estéril. Hoy, años después, estoy a punto de partir a cargo de un campamento, y por si fuera poca la alegría, con mi esposa y mi hijito. Siento una gratitud tan inmensa hacia el Dios que “no rompe la caña doblada, ni aplasta la mecha que está por apagarse” (Is 42), por darme esta nueva oportunidad. Les quiero agradecer a todos por lo que han hecho por los cabros de Quilicura, de La Legua, y lo que han hecho por mí, al darme esta nueva oportunidad.

Gracias, amigos. Quiero pedirles, como última cosa, que nos tengan presentes. A los que creen, que recen por nosotros, que pidan para nosotros sabiduría, fuerza, perseverancia, valor. Siento el peso de la responsabilidad de realizar un buen campamento para los cabros, y siento que esa responsabilidad es hacia ustedes también, que lo hicieron posible. Le pido al Señor que nos ilumine para hacer lo mejor que podamos

Con mucho cariño

Pedro

lunes, 28 de septiembre de 2009

El momento en que el hombre sabe para siempre quién es

28 de septiembre. Esta fecha tiene para mí algo de conmemoración, mezcla de muchos recuerdos. No es una conmemoración alegre, pero para ser sincero tampoco es de absoluta tristeza. Un 28 de septiembre fue un momento decisivo en medio del proceso más duro de mi vida hasta el momento, con dolores profundos y duraderos, con miedos intensos, decepciones y grandes dudas.

Recordarlo no es un esfuerzo de la memoria, como para no olvidar. No está dentro de mis proyectos olvidarlo sobre todo porque será imposible. Recordarlo es una reflexión respecto a la naturaleza humana y sus viscisitudes, sobre lo que me tocó aprender a punta de dolorosas constataciones.

Que allanaran mi casa un 28 de septiembre fue duro. Que fuese por decisión mía, aun más. Que fuese por denunciar a quien había sido un amigo, qué decir. Y que fuese porque éste almacenarba pornografía infantil y su vida era un fraude, algo aun mayor. Mientras los detectives incautaban cientos de discos me era duro mirar a quien, con rostro desencajado, contestaba las preguntas de investigaciones configurando datos nuevos. Pero yo había decidido estar ahí, en parte porque ofrecí mi ayuda porque había que estar seguros de que hubiera quien abriera la casa, pero en gran medida porque lo asumí como parte de la responsabilidad que cabía en el proceso. Fui llevado, pero decidí ir.

Antes, durante y después, fue un continuo aprendizaje sobre las personas. Sobre aquellas que siempre me manifestaron el apoyo que tanto necesité, sobre aquellas que comprendieron mis dudas, mis temores y decisiones. Sobre aquellas que se quedaron más con la forma que con el fondo. Dolorosamente, sobre aquellas que fueron implacables conmigo, sobre las que prefirieron no mirar, las que prefirieron no saber, las que me dijeron A e hicieron Z y hoy dicen que no dijeron A ni hicieron Z, y las que optaron por decir que no vieron lo que vieron.

Las conductas humanas son un misterio. Me tocó pagar duramente lo que creo que no merecí, pero que debía asumir, y lo hice. Me costó el alejamiento de la obra que más he amado y una suerte de exilio de la población que tanto quise, La Legua. En ocasiones tocó no comprender del todo y cargar, sólo cargar. Ignoro si todo este tema tuvo que ver con aquel rumor que algún mariconcito difundió respecto a mi despido del San Ignacio, pero lo creo muy posible. Pero ese momento en el que supe para siempre quién soy fue para armarme de coraje. Detalles más o menos, creo que volvería otra vez a hacer lo que hice por creerlo correcto. Creo que volvería a pagar ese costo.

Fue la ocasión de aprender que las lealtades son extrañas y contradictorias. Que para las personas a veces es posible creer cosas contradictorias. Que la consecuencia en los actos es una cosa parecida a la persistencia, pero que la fidelidad a lo que se sostiene es otra, aun màs compleja y decisiva para cada uno. Que las lealtades a las personas son importantes, pero que la lealtad más importante es la que se sostiene con uno mismo y lo que se cree, pues esa lealtad es con la que me enfrenté de manera decisiva en ese momento en que un hombre sabe para siempre quién es.

lunes, 3 de agosto de 2009

La hora del espanto (esto no es verdad)

Ministerio de Educación, Unidad de Curriculum. Se ha designado al equipo encargado de redactar el ajuste curricular en Matemática. Sin que lo noten, los designados intercambian miradas cómplices entre las felicitaciones y parabienes que reciben. Por fin, fruto de una larga espera alimentada con una paciencia infinita, podrán ejecutar el plan esperado. Lo que nadie sabe es que son infiltrados del servicio secreto de un país enemigo, de un grupo económico, de un poder oculto, lo que usted prefiera. Han escalado hasta posiciones de poder para minar el país desde su instrucción, postergando sueños de desarrollo, condenando a puntajes bajos en pruebas internacionales, eliminando posibilidades de una instrucción de calidad. Lo han logrado, tienen un plan maestro, conservarán el secreto; se trata de una máquina bien aceitada que destruirá la enseñanza de la matemática por unas cuantas generaciones, y de paso condenará al subdesarrollo a nuestro país por unos cuantos años más.


Esto no es verdad. Alcancé a pensar todo esto al leer, releer, reflexionar y trabajar sobre el ajuste curricular en matemáticas, y me convencí que todo mi primer párrafo es una ficción. Creo que tuve justificaciones para llegar a pensar en esa trama: son tantos los despropósitos, tantas las inconsistencias que se me hace obligatorio pensar en la mala intención. Algo tan mal hecho, tan negacionista de la naturaleza misma de la matemática no puede ser obra de un propósito bien intencionado, hay algo detrás. Y sin embargo, estoy equivocado. No hay tal conspiración. Sólo se trata de una manga de tontines que no saben mayormente de lo que están hablando. Se encargaron de esto tipos puestos allí sólo por afinidades políticas, apellidos rimbombantes, ser hijo, sobrino, compadre, capitán del equipo, amante, parrillero, chofer o padrino de, pero no por sus capacidades matemáticas. Hicieron lo que pudieron desde su incompetencia, y pasó lo que pasó: quedó un mamarracho sin pies ni cabeza. Los tipos tuvieron especial cuidado de no acercarse siquiera a alguien que supiera matemática, no fuera a ser que los opacara y se terminara revelando su incompetencia. Así, lograron quemar una y otra etapa hasta aprobar un ajuste con hartas frases bonitas, con harta palabrita técnica para marear a punta de cantinfleos y lograr que suene bien. Eso es todo. No fueron malintencionados, sólo eran tipos que no sabían nada de nada, salvo “hacer la pega”.


Pero tampoco esto es cierto. Llego a mi tercera hipótesis, la que reputo finalmente por verdadera, y es más terrible que las anteriores. Recuerdo un capítulo del inolvidable "Chavo del Ocho" en la escuela, con el profesor Jirafales preguntando lo que se necesita para educar a un perro. Paty levanta la mano y responde prestamente "saber más que el perro". Por increíble que parezca, de esto se hicieron cargo tipos que olvidaron esta premisa básica. No sólo la olvidaron, han escrito papers
, han anillado páginas, han diseñado powerpoints con sesudas ideas para negarla, y declarar que  los cabros necesitan explorar y no formalizar, aproximarse y no definir. Tipos que hicieron congresos, seminarios, simposios y aquelarres respecto a la importancia de la tiza amarilla, el plumón verde y el uso de la esquina superior derecha de la pizarra de acrílico, que han investigado establecido correlaciones impresionantes como la importancia del agua en la hidratación, pero son incapaces de explicar la aplicación concreta de su ideita a la hora de enseñar álgebra – mejor aún, dicen que esa es “tarea del profesor”-.


A estos tipos se les ocurrió que, como el problema es que los cabros no aprendían a pensar
, había que condenar todo lo que incluya memorización, algo de mecanización de procedimientos, nomenclaturas, como si  no fuese necesario este largo proceso para articular los razonamientos, como si no fuese la adquisición de un lenguaje básico una condición indispensable para poder adentrarse en razonamientos más profundos. Tipos a los que no les parece naturalmente absurdo armar una torta partiendo por la guindita, total, siempre puede hacerse un estudio que conjeture que no es una ridiculez, y habrá una tesis de magister o doctorado que lo refrende. A estos tipos se les ocurrió que se puede enseñar una ciencia formal sin formalizar y, mejor todavía, que se puede enseñar en el vacío, como quien enseña a jugar fútbol sin un balón. Para dar una idea, imagine usted que debe enseñarle a jugar tenis a alguien. Su alumno está excedido de peso unos 40 kilos y nunca ha tomado una raqueta en su vida. ¿Por dónde parte usted? ¿Qué comience jugando contra Federer, inventando jugadas? ¿O parte por hacerle bajar de peso y que le pegue a la pelota contra el muro, para que se acostumbre a la raqueta? ¿Soy yo el único al que le parece obvio lo que hay que hacer?

Y como nunca falta el roto para el descosido, tienen una cohorte completa que les aviva la cueca y les palmotea la espalda. Total, esta es la moda, lo contrario es ser anticuado. Total, así se hace en otros países – como si esos países hubieran partido desde cero, como si no hicieran un montón de cosas distinto a como las hacemos nosotros -.  Sonamos muchachos, esto es más grave que mis dos primeras hipótesis. Resonamos, la mala intención sería mejor que la tontera con cartón enmarcado.

lunes, 18 de mayo de 2009

Adiós, Maestro...


Adiós Maestro, poeta de lo cotidiano. Adiós asmático crónico, montevideano desde el pie hasta el alma.

Gracias. Aunque por todo lo que escribiste sólo pueda dedicarte mi silencio.

sábado, 16 de mayo de 2009

Fernandito





Pues... nada que decir. ¡Bendito seas, Señor!

lunes, 27 de abril de 2009

¿Y qué queda ahora?


"Tomando en cuenta
lo implacable que debe ser la verdad
quisiera preguntar
me urge
¿qué debiera decir,
qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida,
¿qué hacer?
¿Hasta dónde debemos
practicar las verdades?

Silvio Rodríguez

Hace poco pensaba escribir una entrada sobre los Legionarios de Cristo y la hija de Marcial Maciel. Con la lejanía espiritual, doctrinal, hasta ideológica que puedo sentir con ellos, sentía la necesidad de escribir respecto a no hacer leña del árbol caído. Por haber conocido yo también la cercanía con un fundador, puedo imaginar las decepciones y dudas que algo así genera, si en realidad las debilidades y pecados personales anulan o desacreditan lo bueno que pueda haber hecho una persona. No tengo derecho a dudar de la buena intención de quienes hayan querido seguir un camino inspirados en las enseñanzas de alguien en quién creían, espiritual, intelectual y testimonialmente. De manera insospechada, he sentido una genuina solidaridad con ellos.

No sabía mucho de Lugo antes de su elección. En la medida que me fui enterando, sí podía adivinar una cercanía al menos en su forma de asumir la fe. Como Obispo de San Pedro, cercano a los Pobres y a la Teología de la Liberación, se me hizo una figura atractiva para que en Paraguay comenzara a haber una esperanza en medio de la pobreza en que está sumido. Había sido, hasta lo que alcancé a saber, un Obispo de los Pobres, que vio en la política una forma de hacer realidad aquello de que las montañas se rebajen y los valles se eleven. No alcancé a averiguar mucho de él hasta que vino lo que todos sabemos, las múltiples denuncias y la incredulidad mezclada con la decepción.

¿Decepción? Sí, en buena medida. No por el morbo de "el Obispo que tuvo un hijo". No, pero en parte relacionado. Recordaba, en la historia del Rey David, cuando éste se las arregló para poner en primera línea de batalla a uno de sus mejores generales, Urías el hitita, para que lo mataran. Todo porque David se había metido con su esposa, Betsabé, que luego sería madre de Salomón, y quería quedarse con ella a toda costa. Yavé envía al profeta Natán a reprender a David por el pecado de "quitarle la mujer a su hermano". Ojo: David tenía "derecho" a tener muchas esposas y concubinas -como de hecho las tenía-, pero es castigado por meterse con la mujer de su hermano. No hay un castigo de Dios por un tema de "moral sexual", es ante todo por un tema de convivencia, de utilizar indolentemente el poder para pasar por encima de otros.

Algo de esto me pasa con Lugo. Veo que al hablar de moral, entre "progresistas" y "conservadores" suele hacerse una disociación extrema de los ámbitos privado y social. Con demasiada frecuencia me enerva cuando los conservadores se refieren a los "temas valóricos" reduciéndolos exclusivamente (o casi) a la sexualidad. Temas morales parecen ser sólo la familia, el aborto, los anticonceptivos, la educación sexual en las escuelas, los homosexuales, lesbianas y minorías sexuales en general y su espacio en la sociedad. Pero poco a poco me preocupa también que entre los "progresistas", o quienes se ubican más bien a la izquierda, la moral va quedando sólo en el ámbito público, político, como si no fuera necesario un buen asfalto personal para construir una sociedad mejor. Con demasiada frecuencia también, los progresistas tienden a centrar todas sus fuerzas en lo estructural, en el "cambio social", dejando de lado que para que todo ello sea efectivo realmente será preciso ante todo cambiar mentes y corazones. Cuando se trata de formar personalmente, de enseñar hábitos y virtudes, los progresistas se fastidian y dicen que eso es parte de la vida personal de cada uno, que nadie tiene derecho a imponer principios, que los "valores religiosos" deben quedar en el templo o en las casas, que nadie se debe meter en nuestra vida.

Sí. Hay trampas de ambos lados. En estos tiempos de crisis económica, a quienes estamos más a la izquierda nos resulta grato oír que Obispos critiquen la codicia, la falta de justicia y solidaridad, la ambición desmedida -todos pecados "personales"-. Pero resulta desagradable cuando esos mismos Obispos critican el hedonismo o el libertinaje sexual -que, reconozcamos, causan males más de lo que nos gusta admitir-. Por otra parte, ha sido demasiado frecuente escuchar que "los seres humanos son los injustos, no los sistemas", como una excusa perfecta para no construir un mundo con más justicia, dejando todo en manos de una siempre postergable conversión personal. El oportunismo nos alcanza a todos, lamentablemente.

Ahora sí, a lo de Lugo. Haciendo la comparación con el Rey David, no es su debilidad respecto a la castidad lo que me decepciona. No, no es la calentura, por muchos chistes que ya hay al respecto. Es haber profitado de un cargo eclesiástico para no hacerse cargo de una paternidad. No quedan muchas opciones al respecto: se las arregló para esconderlo todo con un manto de mentira, o sencillamente se desentendió de esa mujer y el hijo que nació. A fin de cuentas, no se hizo cargo de sus actos. Sí, igual que Maciel. ¿Cuántas madres solteras habrá conocido Lugo, condenadas a la pobreza por esa condición? No quiero tampoco suponer a priori absoluta inocencia por parte de la madre del hijo porque ignoro las circunstancias precisas. Pero me entristece particularmente no la debilidad personal de Lugo - no podría juzgarlo al respecto - pero sí el haber usado estrategias propias "de los poderosos" para no pagar los costos personales. Con sus bemoles, la actitud es similar a la de tantos hombres que se "echan al pollo", o que tienen un hijo con una amante y lo ocultan toda la vida, como un hijo de segunda clase. Este es un problema moral.

No quiero ni puedo condenar ni tirar piedras. Pero siento que alguna vez tendremos que integrar los aspectos de lo que implica la moral, por ambos lados. Quizás veremos que hay cosas que están de más, quizás nos daremos cuenta de que cargamos con muchos complejos y culpas, sí. Pero habrá que reconocer también que el afán de mantener la política y la moral sólo en lo público termina por volverse en contra nuestra. "No me van a enseñar moral quienes se robaron el país", declaró Lugo. ¡Ay! ¿Seremos capaces de ver algún día que todo, de alguna manera, es moral?

domingo, 19 de abril de 2009



El clásico me recordó las películas de Rocky: aguantar mangazos durante once rounds para despertar en el 12 y mandar a la lona al rival, por la cuenta de diez. Parecía que iba a ser eso; no sé cuántos mil rusos esperando que "Iván Drago" mandara pa' la casa a Rocky Balboa y Rocky reviviendo. Muchos habrán esperado este clásico con la servilleta al cuello para servirse a los camilleros, y no fue.

Me deja sensaciones encontradas el clásico. Hoy en la mañana leía a hinchas del Colo pensando en que a lo mejor una derrota iba a hacer por fin que la mierda saliera a flote y obligara a decisiones drásticas. Por un lado lo encontraba razonable; a veces un triunfo resonante hace olvidar lo malo y no es bueno siempre olvidar. ¿pero a costa de una derrota en un clásico? El corazón pesa, pucha qué pesa.

Por un lado,eso es inaceptable. No, no se puede desear perder con la U. Por otro, era como tapar la basura alegrarse por ganar. ¡Es todo tan complejo cuando las pasiones juegan! 84 años desde que un -verdadero- joven idealista se juntó con otros para, entre copas de vino y humo de cigarrillos (no en el camarín, sino en el sagrado Bar Quitapenas de Independencia), fundar el club por el que daría su vida, literalmente. Por otro lado, el deseo de que las cosas se hagan efectivamente bien.

Otra vez, el fútbol supera a la realidad. Otra vez verifico que el fútbol se parece tanto a la vida misma, tan contradictorio. Es un bálsamo un triunfo. Pero es una excusa peligrosa. ¿Con qué me quedo? ¿Con la alegría del triunfo? ¿Con la pena de la confirmación de una traición? ¿Me alegro de las trabadas del Kalule, o lo puteo por no haberlas hecho antes?

Me haría falta una comversa con el Negro Fontanarrosa.

lunes, 6 de abril de 2009

Amós

Con todo esto de las farmacias, echo de menos algo profético. Algo que remezca un poco en esta Semana Santa. Algo que recuerde un poco que la fe tiene una dimensión social -qué obvio que parece y qué fácil que se olvida-. Recordé que un profeta, Pastor humilde, arriesgó el pellejo en su tiempo por enfrentar a quienes, en ese entonces, hacían algo parecido. ¡Cuánto echo de menos que haya profetas hoy!

Así habló Amós:

Contra los defraudadores y explotadores

Escuchen esto, los que pisotean al indigente
para hacer desaparecer a los pobres del país
Ustedes dicen: "¿Cuándo pasará el novilunio
para que podamos vender el grano,
y el sábado, para dar salida al trigo?
Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio,
falsearemos la balanza para defraudar;
compraremos a los débiles con dinero,
y al indigente por un par de sandalias
y venderemos hasta los deshechos del trigo"

Amós 8, 4 - 6

Pues bien, dueños de farmacias, esto les digo yo:

"¿Es que no temen a YAVÉ, ustedes que venden la salud?
¿Es que no temen al Dios que da la vida, que la negocian
hasta sólo pensar en ganancias?
Hombres y mujeres trabajan desde la salida del sol hasta su puesta
para ganar su dinero,
y ustedes les roban poniéndose de acuerdo.
El que sólo por ganancia dificulta la salud a su hermano
es un asesino, y lo mata lentamente,
el que quita más de lo debido de sus ganancias es un ladrón,
que merece la cárcel.
¿Y encima de todo quieren reducir la pena,
confiesan esperando salir menos perjudicados?
Yo, EL SEÑOR, sé lo que hacen,
y nunca defraudo a mi pueblo.
El que murió por sus pecados murió también por ustedes
y espera su conversión"


viernes, 6 de marzo de 2009

El error de Baldor

Si un matemático desea la inmortalidad y la gloria, demuestre la conjetura de Goldbach. Si un estudiante desea la posteridad, encuentre un error en el libro "Álgebra", de Baldor.

Diversos mitos urbanos se conocen respecto a esto último. Como en todo mito urbano, muchos dicen tener un amigo de un amigo que conoció a alguien que le dijo que lo había encontrado. Otros tantos dicen que hay profesores que han ofrecido sietes a quien encuentre algún error en la obra más conocida del maestro cubano fallecido en 1978 (el sarraceno de la portada no es Baldor sino Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Khwārizmī, más conocido como Al - Juarismi). Muchos se han valido de errores de impresión, no atribuibles al propio Aurelio Baldor. Otros dicen haber encontrado errores pero habrían preferido llevarse el secreto a la tumba, o señalarlo mediante alguna escritura críptica, incluyendo grabados en pinturas de autores famosos que sólo pueden leerse al atardecer del solsticio de invierno y luego de haber bebido dos piscolas aguantando la respiración. Incluso hay quienes mencionan que judíos miembros del Priorato de Sión han intentado introducir errores en esta magna obra, en una conspiración destinada a desacreditar el aporte de un profesor de matemáticas admirador de los árabes. De esta última conspiración saben muy pocas personas, pero era necesario incluirla pues toda conspiración que se precie de tal debe incluir judíos. Otros comentan que Aurelio Baldor en realidad nunca existió, y es un personaje creado por agentes de la CIA y exiliados cubanos para desacreditar a la Revolución Cubana, pero esta versión suele considerarse apócrifa.

Pero tendrán ustedes ahora el privilegio de conocer el error que yo, personalmente, he encontrado. Mirad atentamente la imagen.

Aclaro, para los profanos, que 3,1416 y 22/7 son APROXIMACIONES de pi. Es erróneo decir que pi sea IGUAL a 3,1416 ó a 22/7. No me vengan con que "son las aproximaciones más usadas, generalmente se toma así, etc". Nada de peros ni de sin embargos. Es un error y punto. Y soy matemático, caray, sé de lo que hablo.

Ahora bien, este error EN ABSOLUTO desmerece la obra de don Aurelio. No se revolverá en su tumba, su obra vale más que este pequeño lapsus.

Saludos a todos... y si había un siete prometido, no podré cobrarlo.

lunes, 2 de marzo de 2009

De vuelta...

Y bien pues... llega Marzo y su cruel deber, aunque algunos lo hayamos retomado un poco antes. Año especial, continuar la pega, crisis económica, Transantiago, elecciones... pero sobre todo, trabajo. Se acabaron las vacaciones. Y en esta vuelta, nada mejor que comenzar con un poema. Benedetti, "Licencia". Algo así hemos sentido todos...


Aquí empieza el descanso.
En mi conciencia y en el almanaque
junto a mi nombre y cargo en la planilla
aquí empieza el descanso.
Dos semanas.

Debo apurarme porque hay tantas cosas
recuperar el mar
eso primero
recuperar el mar desde una altura
y hallar toda la vida en cuatro olas
gigantescas y tristes como sueños

mirar el cielo estéril
y encontrarlo cambiado
hallar que el horizonte
se acercó veinte metros
que el césped hace un año era más verde
y aguardar con paciencia
escuchando los grillos
el apagón tranquilo de la luna.

Me desperezo
grito
poca cosa
qué poca cosa soy sobre la arena
la mañana se fue
se va la tarde
la caída del sol me desanima
sin embargo respiro
sin embargo
qué apretujón de ocio a plazo fijo.

Pero nadie se asusta
nadie quiere
pensar que se ha nacido para esto
pensar que alcanza y sobra
con los pinos
y la mujer
y el libro
y el crepúsculo.

Una noche cualquiera acaba todo
una mañana exacta
seis y cuarto
suena el despertador como sonaba
en el resto del año
un alarido.

Aquí empieza el trabajo.
En mi cabeza y en el almanaque
junto a mi nombre y cargo en la planilla.

Aquí empieza el trabajo.
Mansamente.
Son
cincuenta semanas.


Un abrazo a todos... se viene Fernandito!!